Los que se oponen a la Consulta Anticorrupción

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Antes de que fuera aprobada en el Congreso la convocatoria a la Consulta Anticorrupción, el pasado 5 de junio, ya estaban circulando en el país mensajes en WhatsApp y en redes sociales que la descalificaban con mentiras. Con lo cual se demostraba que esta será, sin duda, una campaña más en las cuales medirán fuerzas los argumentos y las mentiras que, repetidas muchas veces, logran convertirse en verdad; así como ocurrió en el Plebiscito y en las mismas elecciones presidenciales.

Pero a diferencia de las elecciones anteriores, ningún político (o muy pocos) están dispuestos a que lo señalen públicamente como enemigo de la Consulta Anticorrupción y por lo tanto de la corrupción misma, así que no saldrán de frente a hacer sus campañas en contra de la consulta. Eso no significa que no la vayan a hacer, sino que no lo harán ellos usando su nombre. Ese es, al parecer, un aprendizaje que tuvieron quienes hicieron campañas con mentiras en el plebiscito: no es necesario inscribir un partido o movimiento para hacer una campaña en contra, pues en cualquier caso, tampoco firmarán las cientos de piezas difamatorias que realizan, ni mucho menos se atribuirán su autoría o financiación. Para ellos lo realmente importante es que funcione, como lo ha hecho antes.

¿Quiénes son los que están detrás de la campaña difamatoria y en contra de la Consulta Anticorrupción? Pues los políticos corruptos que en este país son la gran mayoría de los políticos. ¿Y por qué lo están haciendo? Pues muy sencillo: porque de aprobarse la consulta anticorrupción dejará de ser “tan buen negocio” ocupar sus cargos y en muchos casos los sacarán del juego.

¿Cómo sería eso? Pues de muchas maneras. Por ejemplo, el punto siete plantea que no se podrán volver a reelegir por más de tres periodos en sus cargos. Esto aplica especialmente para los llamados corporados, es decir concejales, diputados, senadores, quienes en muchos casos llevan hasta 10, 15 ó 20 años de reelecciones. Como lo recordarán, hace poco el Senador Gerlein, recibió una medalla en el Congreso por llevar más de 40 años en su cargo. Pero como él hay muchos que ya son un mueble más dentro de estos edificios y sólo van para negociar su votación, pedir contratos, puestos y coimas. ¿Ustedes creen que estas personas se van a quedar de brazos cruzados esperando a que los colombianos les prohíban reelegirse? Hoy la ley les permite reelegirse indefinidamente y sin importar su edad.

Recuerden también que la gran mayoría de políticos del país hacen parte de las llamadas “casas políticas”, es decir que han obtenido sus cargos como si se tratara de una herencia familiar, de una monarquía. Pero lo grave del asunto es que sus antecesores, han salido del cargo por estar condenados, presos o fueron destituidos fulminantemente por la Justicia. Durante el proceso de la parapolítica, fueron cerca de 60 congresistas destituidos, pero allí siguen sus hermanos, hijos, primos o parientes. Pues resulta que lo que plantea la Consulta es que estas personas nunca más en sus vidas puedan volver a contratar con el Estado ni a ser elegidos o nombrados en cargos públicos. (Punto dos de la Consulta). Actualmente muchos de los políticos condenados por corrupción son luego elegidos en otros cargos o incluso son nombrados como funcionarios públicos o les asignan sus amigos y partidos jugosos contratos para que sigan viviendo de robarle al estado. De aprobarse la Consulta sería la muerte política para todos los clanes, familias y mafias electorales que abundan en el país. ¿Creen ustedes que ellos simplemente van a decirle a la gente que apoyen la lucha contra la corrupción?

Otro aspecto fundamental de la Consulta y con el cual tampoco están de acuerdo los que han hecho del estado su “vaca lechera”, es que en adelante deban hacer pública su declaración renta, es decir que le cuenten a la sociedad las riquezas y bienes que tienen. Normalmente en Colombia vemos que un alcalde, un concejal e incluso un senador termina en un periodo muy corto de tiempo siendo el “nuevo rico” del pueblo. Está bien que 30 millones de pesos es mucho sueldo, pero esto nunca les alcanzaría para comprarse una finca de 10.000 millones o un apartamento de 2.000 millones. Evidentemente cuando un político pasa de ser una persona pobre a millonaria, evidentemente estaba robando. Pero hoy la Ley no los obliga a hacer públicas sus declaraciones de renta ni sus bienes, así que pasan por “prósperos empresarios”, cuando lo que hacen es desfalcar el estado y robarse los impuestos de todos.

Hacer público lo que tienen, permitirá a las autoridades determinar si pueden justificar legalmente sus riquezas o bienes, de no hacerlo podrán ser juzgados por enriquecimiento ilícito y perder todo, como pasa hoy con los narcotraficantes. Así que quienes se han hecho inmensamente ricos de cuenta de sus “chanchullos” en la política están bastante preocupados y harán todo lo posible para que la consulta no pase.

Como lo planteaba al inicio, en este proceso político se pondrá de nuevo a prueba la ciudadanía formada, con criterio y con madurez político, frente a unos medios de comunicación bastante parcializados, frente a unas estrategias de campañas sucias que buscarán deslegitimar usando cualquier cantidad de mentiras la consulta. Dirán cualquier cosa baja y sucia que se puedan imaginar sobre la Consulta Anticorrupción pero debemos saber que lograr su aprobación, es un paso fundamental para ir superando nuestra mayor tragedia y vergüenza: el robo sistemático de nuestros impuestos por una clase política que tiene como objetivo fundamental hacerse elegir para robarse el estado en todas las formas posibles.

El 26 de agosto salgamos a votar y digamos siete veces sí.

Para mayor información visita la página web: www.vencealcorrupto.co