Centro de Atención Comunitario Mario Montoya

Encuentro de poesía Centro Comunitario 2017- Foto KYGW

“Siempre es posible encontrar la fuerza necesaria para alzar el vuelo y dirigirse hacia lo alto”
Anónimo.

Al entrar al centro comunitario Mario Montoya en el barrio Villa de Guadalupe lo recibe una vista de ensueño con una araucaria gigante apostado al lado izquierdo del lugar seguido de una serie de sembrados de plantas aromáticas, luego al entrar a la casa un sinnúmero de objetos de decoración le dan al lugar un aire de tranquilidad y de bienestar que atrapa inmediatamente.
La casa que en el año de 2015 se convierte en un espacio para el encuentro comunitario como lo dice su nombre gracias a la donación del Señor Mario Montoya hijo de don Ramón Montoya el primer boticario que tuvo la comuna 1, quien entregó todos sus saberes médicos a habitantes del barrio, es hoy un espacio donde las mujeres son las principales protagonista de todo el quehacer comunitario de la casa.
Jeannette Góez Pérez, Sicóloga social comunitaria coordinadora del Centro de Atención Comunitario Mario Montoya esto nos cuenta.
“El Centro de Atención Comunitario Mario Montoya, se inaugura en el 2015 y basa su trabajo en la educación popular donde el sujeto no es un objeto sino un ser con el cual aprendo y construyo, a partir de la metodología de las cinco pieles propuestas por Hundertwasser, con procesos como Tejedoras de esperanza que lleva tres años reuniéndose por la reivindicación de derechos y para conocer las diferentes rutas de atención; también está el proceso con niñas de la I.E La Agripina, con quienes se tiene un acompañamiento sicosocial haciendo un trabajo contra el cutting (auto agredirse) buscando la autoestima y el autoconocimiento de las niñas; está el proceso Cocina y carreta, de la huerta a la mesa, espacio para trabajar y compartir fortaleciendo un proceso en el que se comparta la vida de las mujeres y sus saberes populares aprehendidos por varias generaciones construyendo así nuevos saberes, es también un espacio para sanarnos, reconocernos, no sentirnos uniformes y tener un sello particular en el mundo teniendo un lugar propio para ser y la posibilidad de relacionarme con los demás; contamos con arte terapia espacio para desde las historias de vida preguntarse por sí mismas, se manifiesta el trabajo a partir de lo artístico donde las mujeres puedan tener un espacio y donde participen y reconozcan su vulneración y exijan sus derechos.
El objetivo entonces del centro comunitario Mario Montoya es motivar la visibilización y la prevención de las violencias de género, además, de reconocer las rutas de atención que existen con acompañamiento sicosocial y sicojurídico en todos los procesos que acompañamos.
En Villa de Guadalupe el Centro Comunitario es un espacio que ayuda como un pulmoncito en medio de tanto asfalto, la comunidad se beneficia de las plantas aromáticas que hay en el centro, está la posibilidad de que las mujeres se piensen en clave de género y equidad, la posibilidad entretejer relaciones con otras organizaciones de mujeres en la construcción de paz; y la atención sicosocial y jurídica, la construcción de subjetividad para gozar la vida.
Yo invito a que se permitan a hacer parte de los procesos comunitarios y de participación para resignificar su vida. Que se organicen, que se acerquen a conocer y vivenciar otros espacios para preguntarse por sí mismos, ya que la felicidad no es un asunto de tener solamente, sino de disfrutar las pequeñas cosas, permitiéndose sanar porque nada en la vida es un problema, es una solución a resolver”.

Y Griega Winikott Cano
winikottlibrispapirolibre@gmail.com